VOIGTLÄNDER ZOOMAR – EL PRIMER OBJETIVO ZOOM

abg-technologyFotografía

En el año 1959, se presentó, para dos de las cámaras réflex de 35 mm de la época, las Voigtländer Bessamatic y las Exakta (1), algo revolucionario e inaudito en el momento: un objetivo de focal variable, el Voigtländer Zoomar 36-82 mm f/2,8.

Anuncio de época del objetivo Voigtländer Zoomar 36-82 mm f/2,8 sobre una cámara SLR Voigtländer Bessamatic.
Un anuncio de época: un Voigtländer Zoomar montado sobre una SLR Voigtländer Bessamatic

En esa época, uno era un humilde aficionado que compartía afición –en sus ratos libres, entre estudios de bachillerato– con Álvaro y Pedro Mari y recuerdo haber discutido con ellos y con pasión las ventajas e inconvenientes de semejante avance.
En esos años, en lo que concernía a una gris España, aunque accesibles con cuentagotas, el dominio de las cámaras alemanas era total, al tiempo que comenzaban a llegar a nuestro país las primeras Asahi Pentax japonesas.

alt
Acostumbrados a la llamada –entonces– “óptica azul”, esto es, óptica con revestimientos antirreflejos y por tanto “válida para color”, los revestimientos amarillentos de las ópticas Takumar de las Asahi Pentax –de las primeras SLR que comenzaban a llegar a España a principios de los sesenta– despertaban ciertas suspicacias entre los aficionados… © Albedo Media, S.L.

Recuerdo que con la misma pasión que hablábamos del primer objetivo zoom (2) discutíamos acerca de la posible mejor o peor calidad de esas Pentax, ya que nos llamaba la atención que su objetivo, en lugar de ser la clásica “óptica azul” (3) de la época, era de reflejos amarillentos en la superficie de sus lentes…

De hecho, históricamente resulta significativo que el Voigtländer Zoomar 36-82 mm f/2,8 se presentase en el Philadelphia Camera Show al mismo tiempo que la Nikon F y la Canonflex, pero en nuestro grupo lo más avanzado disponible –que no era poco– era la Kodak Retina Reflex IV (Pedro Mari), una Foca (Álvaro) y nuestra cámara familiar: una Kodak Retina 1b que podía utilizar con “permiso de la autoridad”.

Objetivo Voigtländer Zoomar 36-82 mm f/2,8, en montura para Exakta junto a una Exakta VX IIa
Un Voigtländer Zoomar 36-82 mm f/2,8 en montura Exakta, junto a una Exakta VX IIa. Las Exakta fueron las primeras SLR para película de 35 mm © Albedo Media, S.L.

En realidad, ninguno de nosotros hubiese podido emplear esa nueva óptica “de goma”, pues la única réflex del grupo era la Retina Reflex IV y su montura no era compatible con la de la Voigtländer Bessamatic o la una Exakta, una cámara, esta última, a la sazón extremadamente poco común en España.
Pero la introducción del Voigtländer Zoomar 36-82 mm f/2,8 era en realidad tan impactante como la llegada a España de la avanzadilla japonesa, si bien esto último, lo ignorábamos en aquel momento.

alt
El Voigtländer Zoomar nos muestra aquí su excepcional sistema de ejes de guiado para la acción zoom © Albedo Media, S.L.

Voigtländer Zoomar 36-82 mm f/2,8: soluciones técnicas

Incluso visto bajo los estándares de hoy día, lo que ofrecía este primer zoom para fotografía de 35 mm era notable: focales de un angular clásico a un tele corto “de retrato” y todo ello con abertura constante f/2,8.
Pero es que, además, el Voigtländer Zoomar 36-82 mm f/2,8 era un auténtico “zoom”, esto es parfocalizaba. Esto quiere decir que conservaba el enfoque aunque se variasen las focales.
La mayoría de los objetivos llamados “zoom”, en esta era del AF en la que nos encontramos, no son tales, sino simples “varifocales”, mucho más fáciles de construir. Un varifocal, pierde el enfoque al variar la focal…solo que como la mayor parte de las veces usamos ahora estos objetivos en modo autofoco no nos damos cuenta ni le otorgamos mayor importancia al tema. Pero a finales de los años cincuenta, la utilidad de un zoom se basaba en mantener el enfoque, a todas las focales.

Esquema óptico del objetivo Voigtländer Zoomar 36-82 mm f/2,8
Esquema óptico del primer objetivo zoom para cámaras de 35 mm. Señalados por líneas punteadas, los dos grupos móviles para auténtica acción zoom, no varifocal. El enfoque se producía por desplazamiento de la lente frontal divergente.

El Dr. Frank G. Back, el diseñador del objetivo, disponía para ello de dos recursos muy valiosos: acceso a diseño asistido por ordenador –probablemente en tiempo compartido y mediante algún buen contacto– y los entonces nuevos vidrios ópticos a base de “tierras raras”.
Uno de los elementos, a base de Torio, es radiactivo y responsable –por degradación– del tinte amarillento que con el tiempo acusan la mayoría de las unidades de estos objetivos.
El esquema óptico es de 14 lentes distribuidas en cinco grupos de los cuales dos son móviles para la acción del zoom y un tercero para el enfoque.
El enfoque es hasta 1,3 metros (4) y aunque representa una limitación, para la época, para un objetivo tan polivalente, era plenamente aceptable.

Pero lo que es realmente único del Voigtländer Zoomar 36-82 mm f/2,8, es su mecánica y estética.

Construido enteramente en torno a un barrilete metálico, ya hemos comentado con anterioridad que el enfoque se efectúa mediante el conjunto frontal, y ello con gran suavidad. Figuran marcas para infinito, 20 m; 7 m; 5 m; 4 m; 3 m; 2,5 m; 2 m; 1,7 m; 1,5 m; y 1,3 m a lo largo de un arco de 170 grados aproximadamente. Esta componente de enfoque si que supone extensión física del objetivo y giro del aro frontal. No se dispone de escala de profundidad de campo, pero se ofrecía un refinado disco calculador, un accesorio muy raro de encontrar hoy día.
Lo que pensamos sería la envidia de cualquier diseñador moderno de “alto standing” es el sistema de variación de focales: un aro de perfil cónico, moleteado en el exterior, sube y baja, siendo solidario de tres ejes cromados, a la vista, ubicados equidistantemente.

alt
Una solución muy elegante y “steampunk” para el sistema de guiado del zoom, aquí en plena acción. © Albedo Media, S.L.

En la posición más alta estamos en 82 mm y en la más baja en 36 mm. Hay marcas para las focales de 82, 70, 60, 50, 40 y 36 mm. La variación de focales no supone variación de la longitud física del objetivo, algo incluso hoy, difícil de ofrecer.
Esta original disposición de “ejes vistos” no solo una solución bella en si, sino que además, permite ofrecer un barrilete menos grueso y por tanto menos pesado.
Aún hoy, el mecanismo corre con suavidad y precisión, y desde nuestro punto de vista es la parte más bella del objetivo, aunque la combinación de laca negra sobre el latón y los detalles cromados aportan lo suyo.

Objetivo Voigtländer Zoomar 36-82 mm f/2,8, acoplado sobre una Exakta VX IIa, con el cable disparador-sincronizador específico.
Un Voigtländer Zoomar 36-82 mm f/2,8 montado sobre una Exakta VX IIa, junto con el cable específico para el automatismo de diafragma. © Albedo Media, S.L.

Nuestra unidad del Voigtländer Zoomar 36-82 mm f/2,8 es en montura Exakta, la más versátil de las réflex del momento (5), pero que carecía de automatismo de cierre del diafragma a la abertura de trabajo en los modelos disponibles en los años de introducción del objetivo. Por eso resulta muy importante adquirir este objetivo junto con su cable específico para disparo.
Este cable se acopla por un lado al botón disparador de las Exakta y por el otro a uno de los dos zócalos previstos al efecto en el Voigtländer Zoomar 36-82 mm f/2,8.

Objetivo Voigtländer Zoomar 36-82 mm f/2,8, acoplado sobre una Exakta VX IIa, con el cable disparador-sincronizador específico: detalle
Detalle del cable específico para el automatismo de diafragma sobre una Exakta del Voigtländer Zoomar 36-82 mm f/2,8. El diafragma permanece abierto a f/2,8 aún cuando lo tengamos ajustado a f/8. Al presionar sobre el disparador del cable, el diafragma se cierra a la apertura prefijada. Refinados sistemas de ajuste accesibles al usuario hacen que el disparo de la cámara se produzca sin casi solución de continuidad. © Albedo Media, S.L.

De esa manera, a través de este acoplamiento puramente mecánico, justo un momento antes de la liberación del obturador, el diafragma de seis palas del Voigtländer Zoomar 36-82 mm f/2,8 se cierra automáticamente a la abertura de diafragma preseleccionada mediante al aro moleteado correspondiente entre f/2,8 y f/22, permitiéndonos hasta el mismo momento del disparo, de enfoque a plena apertura del objetivo.
En la versión para la SLR Voigtländer Bessamatic, la conexión para el diafragma es interna y no es necesario el cable, que si lo es –también, en cambio– para la versión en montura de rosca.

Voigtländer Zoomar 36-82 mm f/2,8: rendimiento

Dejando a un lado la maravilla de la parfocalización, este auténtico zoom sigue un comportamiento bastante similar en algunos aspectos al que ofrecen ahora –mas de medio siglo después– las ópticas “zoom” actuales.
Así en lo que se refiere a distorsión, se acusa en barrilete para la focal más corta y en acerico para la más larga, en un grado superior a lo que acostumbramos a ver en los objetivos “zoom” actuales, si bien los mejores de estos últimos están realizados con vidrios aún más sofisticados que los disponibles en 1959, además de lentes aesféricas, etc.

Paisaje urbano con edificio de ladrillos, toma angularPaisaje urbano con edificio de ladrillos, toma tele
© Albedo Media, S.L.
Voigtländer Zoomar 36-82 mm f/2,8 a f/5,6 y 1/500 s sobre película Ilford HP-5 Plus (400 ISO)
A través de estas dos imágenes se pueden comparar los ángulos de cobertura a las focales extremas de 36 mm y 82 mm. El enfoque se ha realizado sobre la pared de ladrillos más próxima. La distorsión es bastante acusada para la focal de 82 mm. [clic para escaneo original]

Espejo muy deteriorado, con reflejo de una lámpara de sobremesaManiquí, lámpara de araña y cuadros
© Albedo Media, S.L.
Ambas, Voigtländer Zoomar 36-82 mm f/2,8 a f/8 y 1s sobre película Ilford HP-5 Plus (400 ISO). Focal 32 mm y 45 mm respectivamente. [clic para escaneo original]

Cuencos de metal, varillas y bandeja sobre mesa con arañazos
© Albedo Media, S.L.
Voigtländer Zoomar 36-82 mm f/2,8 a f/8 y 1s sobre película Ilford HP-5 Plus (400 ISO). Focal 82 mm. [clic para escaneo original]

Las fotografías de interiores son por cortesía de Youtopía

Con el Voigtländer Zoomar 36-82 mm f/2,8 no caben “triquiñuelas” de falseo de los datos de archivo por manipulación del firmware.
No resulta muy justo, por lo general, hacer evaluación de laboratorio en lo que concierne a resolución y contraste de un objetivo con tantos años a cuestas, pero si podemos ofrecer nuestra opinión sobre algunas de las fotografías tomadas con esta unidad del Voigtländer Zoomar 36-82 mm f/2,8.

Voigtländer Zoomar 36-82 mm f/2,8: reflexiones

Así, aún cuando las características de granularidad de una película de 400 ISO (Ilford HP5 Plus, revelada en HC-110 B) enmascaran algunos aspectos del carácter de este zoom con más de medio siglo a sus espaldas, podemos ver que la resolución no es nada mala –antes al contrario– hasta las esquinas del fotograma. De la misma manera, el contraste –a pesar del envejecimiento de sus lentes radioactivas– es bueno y los escaneos con reglajes estándar no necesitan de ajustes adicionales.
Es quizá la distorsión lo que más delata las dificultades de diseño que tuvieron que vencerse para diseñar y producir este primer objetivo zoom.
En lo que respecta al manejo, y especialmente para las imágenes de interior, lo que más limita es la distancia mínima de enfoque, pues en nuestro caso no disponemos de las lentes de aproximación dedicadas.
Si la cámara Exakta marcó “un antes y un después” en la historia de la evolución de los equipos fotográficos al ser la primera SLR para 35 mm, el objetivo Voigtländer Zoomar 36-82 mm f/2,8 representa un auténtico hito en la historia de las ópticas para el formato 24×36 mm sobre película de 35 mm. Conseguir desarrollar un objetivo de focal variable que parfocaliza –un auténtico zoom– solo con recursos informáticos muy limitados, sin acceso a tecnologías tales como las lentes aesféricas o los multirrevestimientos, y hacerlo con calidad, es un auténtico logro fruto del ingenio y el tesón de aquellos pioneros de los años cincuenta y sesenta.

¡Es Historia, amigos!

(1) Posteriormente se comercializó en monturas tales como rosca de 42 mm (Pentax, Praktica, etc.) y para Kodak Retina Reflex.
(2) El Voigtländer Zoomar 36-82 mm f/2,8 fue diseñado el Dr. Frank G. Back de la compañía Zoomar basada en Long Island, New York y producido por Voigtländer en Alemania. La compañía Zoomar tenía experiencia en producción de objetivos de focal variable, para televisión y cinematografía, pero el Voigtländer Zoomar 36-82 mm f/2,8 fue el primero para fotografía en 35 mm.
(3) Las primeras capas antirreflejantes en las ópticas, hacían que estas ofreciesen el característico reflejo azul. Desde entonces y durante muchos años se decía que una cámara tenía “óptica azul” cuando esta era de una categoría superior. Igualmente se indicaba que para hacer fotografía en color, era necesario disponer de “óptica azul”. Desde entonces todo ha cambiado y así podemos ver reflejos amarillos, verdosos, púrpura… según la composición de las capas antirreflejantes. Pero en años cincuenta, presentar objetivos con reflejos de otra coloración que no fuese la azul, era un atrevimiento.
(4) El enfoque se realiza por medio de la lente frontal y “no da para más”. Para compensar ese inconveniente se comercializaban dos lentes de aproximación (Focar A y B) que permitían bajar hasta aproximadamente 25 cm. Encontrar estas lentes o el parasol de goma específico ofrece hoy día casi las mismas posibilidades de hacerlo que con un perro verde. Si en eBay un Voigtländer Zoomar 36-82 mm f/2,8 en buenas condiciones se puede encontrar por unos 500€, con parasol, lente de aproximación y estuche específico, hay que contar con el entorno de los 900€.
(5) La Exakta fue la primera réflex monocular para 35 mm y volveremos sobre ella en algún otro momento.